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Juventud prohibida
Con motivo de la celebración de las fiestas universitarias se ha puesto de
manifiesto la falta de alternativas que la sociedad proporciona a la
juventud y cierta hipocresía social.
Nada más natural que los jóvenes quieran celebrar sus tradicionales fiestas.
En ocasiones, las que han celebrado se han transformado en un macrobotellón
poco edificante. El equipo de Gobierno municipal, en lugar de intentar
reconducir hacia alternativas más saludables estas actividades, lo único que
propone es prohibir y perseguir a los jóvenes por toda la ciudad para evitar
que se reúnan.
La imagen de cientos de jóvenes bajando del parral escoltados por un amplio
número de efectivos policiales ha sido lamentable.
No es de recibo que las inquietudes juveniles reciban como única respuesta
la prohibición. El Ayuntamiento debe dialogar con los jóvenes para acordar
alternativas festivas aceptables para todos. No se puede recurrir a
la marginación de la juventud como único recurso.
Publicado por Ángel Olivares a las 11:46
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