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El general Aparicio
Al alcalde le gusta apuntarse como propios los méritos de otras administraciones públicas. De esta manera oculta que gran parte de las inversiones que se están realizando en la ciudad las está pagando, íntegramente, el Gobierno de España.
Este afán acaparador se ha extendido hasta la pretensión de que el Ejército incumpla las normas legales que le vinculan exigiendo que en la fiesta de El Curpillos la banda militar interprete el Himno Nacional rindiendo honores en una manifestación de hondo contenido religioso.
Aparicio debiera ser más respetuoso con las normas legales y con los burgaleses que profesan otra religión diferente a la católica o que no que no tienen ninguna convicción religiosa.
La tradición no puede esgrimirse para violentar valores constitucionales que unen a todos los españoles.
El respeto a los símbolos comunes o a los valores que son compartidos por muchos ciudadanos implica que no se utilizan en contra de los demás. El Himno Nacional es de todos. La Religión Católica es ampliamente mayoritaria en Burgos. La actitud de Aparicio lo único que consigue es perjudicar este patrimonio común.
Publicado por Ángel Olivares a las 11:50
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