|
Calle General Batet
Es de justicia que el callejero de nuestra ciudad se complete con una que esté dedicada al General Domingo Batet, jefe de la Sexta División Militar, con sede en Burgos que intentó evitar el alzamiento que algunos sectores militares proponían. Fue fusilado el 18 de febrero de 1937 sin haber cometido delito alguno.
Juan Francisco Fuentes, profesor titular de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense, publicó el 1/10/1994 una interesante recensión del libro escrito por Hilari Raguer (El general Batet. Publicaciones de l'Abadia de Montserrat, Barcelona, 1994). En su artículo destaca que “la figura del general Domingo Batet (1872-1937) ha pasado a la historia por la trágica paradoja que le reservó el destino: premiado con la laureada de San Fernando por sofocar la rebelión de la Generalitat catalana en octubre de 1934, su negativa a sublevarse contra la República en julio de 1936 provocaría su detención por sus propios subordinados y un consejo de guerra que le acusó del curioso delito de adhesión a la rebelión militar, por el que fue condenado a muerte y posteriormente fusilado. Si en 1934 su defensa del orden constitucional le fue recompensada con la laureada, en 1936 le habría de costar la vida. Todo ello convertía al general Batet en un personaje un tanto singular, a la vez insólito y paradigmático. Militar, catalán, católico y republicano. Tachado de traidor por cierto sector del nacionalismo catalán a causa de su lealtad al Gobierno central en octubre de 1934, la extrema derecha española no le perdonó ni la prudencia con que actuó en Cataluña como jefe de la división orgánica ni su fidelidad a la República en 1936, aparte de lanzar contra él la consabida -y en este caso falsa- acusación de pertenecer a la masonería.”
La lectura de la sentencia que condenó a Batet a la pena de muerte es la más clara expresión de la indignidad a la que llegaron 7 oficiales generales que condenan a Batet porque no se sumó a los preparativos de la rebelión militar por lo que “cualquier entorpecimiento o inhibición hace presumir fundadamente la existencia de un enemigo en la obra de redimir a la Patria de sus múltiples e injustos dolores.” (6º resultando)
Mientras esperaba a ser conducido ante el pelotón de fusilamiento, cuatro horas antes, escribió a sus hijos la siguiente carta:
“A mis hijos.
Sed buenos ciudadanos y cumplid siempre con vuestro deber cualquiera que sean las circunstancias que os depare el destino. Las naciones sufren mucho por no cumplirse sus leyes y el mal es mucho mayor cuando faltan a ellas los propios gobernantes.
Yo repaso mi vida toda y mi conciencia está tranquila y satisfecha. Seguid mi ejemplo y no cuente para vosotros el fin que yo he tenido. Son momentos de pasión en que se desatan los instintos perversos; la justicia huye espantada, no actúa y se viste de luto… Pero ella actuará.
Os bendice y abraza vuestro padre
Domingo”
El sacerdote Serapio Leturria que acompañó a Batet en sus últimos momentos narra que sus últimas palabras fueron “que perdonaba a todos, y que deseaba que en España reinara la paz para todos.”
Es el momento de que actúe la justica. Es el momento de reconocer a este gran hombre injustamente asesinado por defender la Ley y el Derecho que honra a todas las personas que eligen ser militares.
Publicado por Ángel Olivares a las 22:17
|